
Anibal Cuchman (Compilador)
Gustavo Diverso,
Héctor Villaverde (Editores)
CEADU - Centro de Estudios, Análisis y Documentación del Uruguay
FESUR – Fundación Friedrich Ebert en el Uruguay
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Los abonos verdes son cultivos que se realizan en el lugar que se quiere mejorar o proteger y en determinado estado de desarrollo se corta para dejarlo sobre la superficie de la tierra o para su incorporación en el suelo.
Los abonos verdes comparten características de protección y mejoramiento de los suelos con otros manejos orgánicos que podemos resumirlos como funciones de:
La descomposición de los abonos verdes aportan una cantidad de nutrientes que serán gradualmente liberados y puestos a disposición de los cultivos.
La biomasa aporta energía y nutrientes que intensifica la actividad de los organismos del suelo.
La cobertura vegetal de los suelos evitan las pérdidas de agua por evaporación.
La descomposición de los abonos verdes por los microorganismos del suelo, es responsable de la formación y estabilidad de los agregados. El humus forma complejos con las arcillas posibilitando la formación de agregados estables que facilitan la penetración de raíces y el intercambio gaseoso de los suelos. Algunas especies presentan la capacidad de romper capas compactadas de suelo.
Las raíces de los abonos verdes dejan canales en los suelos que ayudan a la infiltración reduciendo de esta manera el escurrimiento superficial y la erosión laminar.
Las coberturas vegetales atenúan las oscilaciones térmicas de las capas superficiales del suelo permitiendo que las raíces de los cultivos no detengan su actividad de intercambio de nutrientes y agua que ocurre en temperaturas extremas.
La cobertura vegetal evita la erosión hídrica realizada por el impacto de las gotas de lluvia directamente sobre el suelo.
El rápido crecimiento de las especies usadas como abonos verdes evitan el crecimiento de otras especies no deseadas. También provocan un efecto alelopático por la exudación de sustancias radiculares. Los efectos alelopáticos pueden actuar también sobre la germinación de algunas espacies. También se habla de un efecto supresor atribuido a la reducción del pasaje de luz a los estratos inferiores.
Los abonos verdes de sistemas radiculares profundos bombean nutrientes de las capas profundas a las superficiales. La biomasa de estos cultivos aportan los nutrientes rescatados en la profundidad y son liberados gradualmente durante el proceso de descomposición.
A través de la fijación simbiótica de nitrógeno realizada por la asociación simbiótica entre bacterias y leguminosas.
La rotación de abonos verdes con los cultivos cortan las reinfecciones, reduciendo los niveles de inóculos patógenos de enfermedades provocadas por la repetición de cultivos en los suelo. Algunas especies, como crotalarias y mucunas, presentan efectos de reducción e la población de nemátodos del suelo.
Las lluvias producen la traslación de nutrientes a capas profundas o lugares inaccesibles para los cultivos. El nitrógeno en forma de nitratos (NO3) es uno de los nutrientes más sujeto al arrastre por el agua a través del perfil del suelo. La presencia de un perfil de suelo mayor, más rico y vivo acumula mayor cantidad de agua y retiene con mayor facilidad los nutrientes del suelo.
La actividad de los microorganismos en las capas profundas se ve incrementada con la exploración de las raíces de los abonos verdes, que proporcionan agua, gases, información y energía.
Las especies utilizadas comunmente son: sorgos, maíz, girasol, moha, caupí, guandú, crotalaria juncea, mucuna y frijol de cerdo.
Las especies mas utilizadas son: trigo, avena cebada, centeno, avena negra, arveja forrajera, vicias, lupinos, chícharo, colza y nabo forrajero y las especies no anuales como trébol blanco, trébol rojo, alfalfa y lotus. Los abonos verdes no anuales son buenos para la inclusión de animales en las rotaciones con los cultivos sembrados.
En estos sistemas el abono verde es sembrado entre canteros o líneas de árboles del cultivo. Como ejemplo de esta práctica tenemos el maíz intercalado con frijol de cerdo, caupí, mucuna y guandú; tomate o morrón intercalado con caupí; frutilla con caminos entre canteros con avena o lotus; melón u otras cucurbitáceas con fajas entre canteros de trigo o avena para grano; etc. Se puede utilizar en los viñedos con interfilas sembradas con vicias, avenas, lotus y arveja forrajera; y los montes frutales (durazneros, manzanos, perales, membrillos, etc), con caminos con tréboles blanco o rojo, alfalfa, avenas, vicias, lotus, caupí, milheto, crotalarias y guandú.
En base a estos sistemas se puede aumentar la diversidad, controlar la erosión, evitar otras hierbas competidoras, evitar el esparcimiento libre de esporas y otros, logrando todos los beneficios de los abonos verdes antes mencionado.
La incorporación de los abonos verdes depende si se quiere dejar en superficie o enterrar el material. Con rollo-cuchillo, segadoras rotativas, rastras de disco, o rastras de ramas o neumáticos se puede manejar el material para dejarlo en superficie. Cuando se desea incorporar el abono verde al suelo, debe realizarse el manejo con rastras de disco de tiro excéntrico o arados.